jueves, 20 de octubre de 2011

El Brabán

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El Brabán

  PEÑA EL BRABÁN: HISTORIAS PARA UNA HISTORIA.
 Los precedentes de la Peña El Brabán los encontramos en las Fiestas del Pilar de 1977. La necesidad de unas fiestas populares era algo patente que no podía sustraerse a esa vitalidad de la sociedad civil que todo lo invadía. Por ello, se convocó una especie de desfile festivo, cuyo comienzo fue en Torrero, y que pretendía llegar hasta La Lonja.
La marcha-desfile-manifestación estuvo encabezada por un bombo y un tambor. Al acabar el recorrido en la confluencia de la calle Don Jaime y la plaza del Pilar les esperaba una aguerrida compañía de "grises" formando una barrera infranqueable. El que mandaba el grupo de grises se puso tenso y nervioso, se volvió hacia los suyos y mandó cargar. La carga fue brutal. Llegaron ambulancias y el caos se apoderó de la zona. Los "manifestantes" volvieron lentamente a la calle Don Jaime. Cuando empezaron a reaccionar ya estaban en la Plaza del Pilar. Comenzaron a hacer corros mientras los tambores seguían sonando; cantaban, bailaban y hacían pequeñas torres humanas entre el regocijo general. Poco a poco fue llegando más gente que contribuía a crear un ambiente festivo inusitado, una extraña complicidad en una situación nueva para todos.
Esa noche trágica y mágica de los primeros días de octubre de 1977, fue la que impulsó a crear lo que luego ha sido la peña El Brabán.
Aquel verano de 1978 Vicente Ferrer "Chiquitín", Juan Carlos "Sandokan" y Javier Fernández "Pirineos" solían juntarse a comer el menú del día para obreros que ofrecía el bar Tarazona, en la calle Flandro, junto a San Miguel. Éste fue el núcleo del Tarazona. De él nació la idea de hacer una peña "como en los pueblos". Todos los días en la tertulia de sobremesa hablábamos de ello, hasta que a mediados de septiembre decidimos ponernos manos a la obra.
Cada uno de ellos fue transmitiendo la idea a otros amigos y en todos encontramos un entusiasmo arrollador. El "Piri" se lo contó a su hermano Juanito que entonces llevaba el bar Clochard, quien, a su vez, arrastró a su panda de hosteleros entre los que estaban los del bar Pachá, A Tabierna d'a Borina, La Tía Petaca, Bohemios y algún otro. Vicente y Sandokán no tuvieron problema para convencer a la facción más vital y juerguista del Partido del Trabajo.
A "Sandokán", se le ocurrió pedir una sala para una reunión del "metal" en el edificio donde hoy se encuentra CC.OO. Allí, rodeado de fascistas que no sospechaban nada o casi nada de lo que estábamos tramando, nos juntamos a las siete de la tarde del 5 de Octubre de 1978 para montar una peña ¡para dentro de cuatro días!.
Además de los tres ya señalados, estaban Juanito Ferrández, Antonio Mercadal, Vicente Navarro, Jesús Begué, Teo, Goyo, José Antonio. Seríamos unos quince. Alguien sabía de un local en la calle San Pablo  que nos lo dejarían bien de precio y enseguida se quedó encargado de alquilarlo. José Antonio, un experto antropólogo nacido en Uncastillo, nos ayudó a seleccionar el nombre entre los cuatro o cinco que se barajaban. Un tropo adjudicó el nombre de "brabán" a un tipo de arado importado de Francia cuyo nombre de fábrica era Brabante. Nos gustó el nombre de "Brabán" para una peña como la que pretendían y así se lo pusimos; como anécdota podemos recordar que uno de los nombres que se descartó fue "el rebullo" con el que, curiosamente, un año más tarde apareció una nueva peña.
Alguien se encargó de elaborar la pancarta con el lema "Peña El Brabán, abriendo surco por unas fiestas populares" y un arado dibujado; esta pancarta acompañó a los recorridos ciudadanos de la peña durante más de diez años.
Hacía falta una charanga y alguien tomó la iniciativa de hablar con la Charanga Pipolandia de Alagón que, por una cantidad no muy alta, se dejó la piel y los morros por las calles de Zaragoza.
La vestimenta nos supuso bastante debate. Al final, optamos por ir de blanco total con la faja azul (media) y el cachirulo de cuadros rojo.
El toque lo dieron Sandokan y Teo con el carrico, la borrica y el tonelillo. No se puede recordar si lo propusieron o sencillamente aparecieron con él, pero se convirtió en la seña de identidad festiva de nuestra Peña.
Una brigadilla se puso a limpiar el local que se encontraba en la calle San Pablo, junto al bar Tres Hermanos. El trabajo fue duro pues la porquería y los múltiples cachivaches y maderos todo lo invadían. El puesto de "pincha" lo colocamos en un rincón cerca de la entrada desde la zona de bar. La gente empezó a traer discos sin pedirlo siquiera y así siguió haciéndolo durante todas las fiestas.
Para intentar que aquello no se colapsara confeccionamos un rudimentario carné que era necesario presentar a la entrada. Incluía fotografía, pero se debío falsificar con bastante frecuencia, a la vista de las hordas que allí se llegaron a concentrar. Aquel año se contabilizaron cerca de 300 socios de pago.


LA CONSOLIDACIÓN
El primer lugar en el que nos metimos como sede fue un antiguo mesón que conectaba, en su parte trasera, con una pequeña discoteca. Se encontraba en la calle Nuestra Señora del Agua 4, curiosamente frente a la actual sede. Pero el local reunía todo lo necesario, barra, pista de baile, oficina...
En las primeras elecciones municipales democráticas la izquierda barrió.El PSOE de Sainz de Varanda obtuvo la alcaldía; el PC sacó cuatro con concejales y el PT dos: Paco Polo e Isabel Perez a la que curiosamente le adjudicaron el área de cultura y festejos. Pergeñaron las primeras Fiestas Populares de Zaragoza en la segunda mitad del siglo XX. La alegría salió a la calle y la Peña El Brabán se dispuso a preparar unas Fiestas del Pilar inolvidables, contagiados de la euforia general.
Nuestro concejales, logran que se nos cedan los solares del antiguo Cuartel de Hernán Cortés.
Se decide que el traje de la peña, debe ser más acorde con nuestra región, más aragonés. Se decide que el pantalón debe ser de pana, negro, y encima de la camisa blanca, llevar un chaleco negro también. Y  la faja morada.
Con gran ilusión y euforia se dispone la preparación de un gran Pabellón de Fiestas, buscando infraestructuras por toda la región, escenarios, barras, servicios...
La demanda de la gente desborda todas las previsiones, pues se sobrepasan los 700 socios al comienzo de las fiestas.
Se elabora un atractivo programa, con Tequila, Pablo Abraira, Los Moncrins, concierto de cantautores aragoneses, y las mejores orquestas aragonesas del momento. Llamaron la atención los carteles triangulares que llenaron la ciudad.
Ese año son los músicos de la banda de Rivas, los que integran la charanga, e incluso la banda entera ofrece un concierto, con sus más de 40 músicos. Se sigue saliendo con el carrico y el burro, que se convierte en enseña de la Peña, repartiendo vino con su barril y el original de porcelana. Un grupo de pirados alquila en el Parque las bicis-tandem con "dosel" con las que salen por las calles siguiendo a la charanga. Se organizan cenas, recenas, y se contagia la alegría por todos los rincones de la ciudad.
Pero tanta alegría y confianza, fue acompañada de un sentido eufórico y un grave descontrol. Se pagaba allí mismo a los proveedores con dinero contante, no se sabía donde iban a parar los fajos de billetes de las taquillas, se despistaban las cajas...
Cuando se sentó la gente a hacer balance, allí no quedaba nada.
Javier Fernández y Chabi (Resumido del libro 25 Aniversario de la peña El Brabán).


LA CONTINUIDAD
A partir de este impresionante y fulgurante principio la peña experimenta varios cambios. Al año 1979 se llegó con un balance económico auténticamente desastroso; el presidente, Vicente Ferrer, no se desanimó. Con un importante grupo, decidido, pusieron manos a la obra y buena cara a la tormenta. La primera medida que se tomó fue realizar un sorteo (una Dyane 6) para con los ingresos ir pagando deudas. Otra medida fue buscar otro local más barato, en la calle El Turo 15.
La composición de la masa social era de lo más variopinta y variada. Desde José Luis "La Zaragozana", un famoso y pionero travestí; Quiomara, la panameña de color que vino a estudiar medicina a Zaragoza, de un considerable tamaño y una singular facultad: tumbaba a beber al más pintado; los luesianos, "Wuachis", con un hablar muy difícil de entender; los anarquistas del círculo de La Taberna d'a Borina; los del Partido del Trabajo y la CSUT; "Cisco" y familia, gitano vecino del barrio, buena persona y hermano de Lita Claver "La Maña", con la que no se hablaba.


LOS PABELLONES
Miche, del Bar London, simpatizante de la Peña, nos dice de un gran local situado en Arzobispo Apaolaza nº 31, en el que se podría organizar un Pabellón de Fiestas. Él se encarga de montar las infraestructuras de hostelería. Se contacta con unos de los pocos promotores musicales de la época, Borobia, que se encarga de la programación musical, y Javier Inglés, se encargó de sonorizar aquello, con pequeños equipos prestados, parte por Labordeta, y parte con material propio y de otros músicos, hace un apaño que sirve para salir del apuro. ¡Y todo por amor al arte!. Actuaron Rubi y los casinos, Los Sirex, Joaquín Carbonell y los Boira, Monstruos del Averno, bandas de Zaragoza de primera línea, como Pedro Botero y Alta Sociedad, Gin Tonic, Salduba.
De nuevo, como centro de las Fiestas se plantea el Pabellón en Arzobispo Apaolaza, aunque sabiendo que sería por última vez ya que, al finalizar las fiestas, se construyó el actual garaje. Se programa la actuación de La Mode, Bibí Andersen, Derribos Arias, Chiquetete, Polansky y el Ardor y los holandeses de Grupo Sportivo.


LAS ACTIVIDADES
En el año 1979 se comenzaron a realizar verbenas en San José con la esperanza de ir recuperando dinero para pagar deudas.
En 1980 participamos en la tímida recuperación del Carnaval y en una Cincomarzada organizada por la Federación de Asociaciones de Vecinos. Se organizaron unas hermosas fiestas de primavera en el Jardín de Invierno del Parque Grande, con orquestas y grupos musicales y cantautores de la época, Boira, Carbonell, Gin-Tonic.
Como ya se empezaron a programar actos en la Plaza del Pilar, la cena de socios se realizó en la Plaza de España, para asombro de viandantes. El enorme mantel, lo proporcionaba "Wachis", que de la Montañanesa nos sacaba y sigue proporcionando enormes rollos de papel.
Nuevamente con imaginación y trabajo se organiza la 1ª Semana aragonesa, alrededor del 23 de Abril, posteriormente declarado día de Aragón.
Son constantes las asistencias a la Romareda a animar al Zaragoza, con nuestra charanga y desplazamientos cercanos en autobús, que se convierten en inolvidables juergas. También se apoya y se asiste a los encuentros del CAI de baloncesto.
También se hacen habituales las salidas con Valero y su Furgoneta a distintas fiestas de pueblos, donde causamos sensación y arrasamos. Se hace habitual el baño en el abrevadero de Marimar en estos acontecimientos.
Se organizaron en el Jardín de Invierno unas fiestas de primavera, jornadas culturales que culminaban con conciertos de cantautores como Labordeta, Boira, etc. En nuestros locales se organiza la 2ª Semana aragonesa que no desmereció en cuanto a contenidos, con exposiciones, charlas, cine, teatro, corales, concursos y campeonatos deportivos y de juegos de salón. No faltaron las verbenas de San José.
Se organizan vaquillas y roscaderos en la plaza de toros los días 23 y 24.
El 30 de mayo participamos con el resto de peñas en la marcha contra la base americana Puente por la Paz, una muestra de colaboración con las inquietudes zaragozanas.
Se forma una sección crítica llamada "Calcetín Rojo", tejido por Pili en nuestro chaleco. Hay que resaltar ese año, la construcción de un enorme autobús por parte de los del calcetín rojo, de madera y papel decorado, con el que salieron al pregón y a todos los actos de las fiestas a los que acudían.
Se organizan las célebres "calzoncilladas", en las que nunca falta la participación de "el Titi" y Chabi; el primero aunque no se celebre ningún concurso, no pierde oportunidad para enseñar su historiada y escasa ropa interior.
Es en San Lorenzo de Huesca, cuando inventamos la "Guerra de merengues". Nos pusimos blancos a merengazos. Luego lo copiaron y lo han hecho célebre la Peña "Los Marinos". Ese año se hace intercambio con la Peña Alegría Laurentina de Huesca.
El 10 de Octubre tras las vaquillas se salió en manifestación, que acabó siendo multitudinaria, reclamando encierros. Nuestra peña reeditó unas pegatinas alusivas, y que desde hacía algunos años reclamaban, que llenaron la ciudad.
Se inician en 1992 cursos de música en la Peña, que darán origen a la Charanga. En 1994 se inician una nueva serie de actividades culturales, cursos de baile de salón, talleres, clases de música.
En 1996 en la cena de la Plaza de España, seguimos cenando "pollo asado". Este año nos acompaña la Ronda de Boltaña, con la que antes de cenar damos la tradicional ronda por el casco viejo, que resultó entrañable e impresionante. Se nos pusieron los pelos de punta. Luego cenaron con nosotros y tuvimos un emotivo fin de fiesta, acabando en el Pabellón.
En las famosas recenas de la Peña han actuado estos últimos años los Sexys Santy y Susana, Andrés el Mago, El Marqués, y Jordi Pardo.


LOS CARNAVALES
Si hay un nombre que esté asociado a nuestra peña es de los Carnavales. Desde que empezamos a participar como comparsa, nos los hemos tomado con la mayor ilusión posible.
Se acometió con ilusión el Carnaval, y a duras penas logramos sacar la comparsa con el número mínimo exigido, ¡25 componentes! Salimos los justos, disfrazados de sol, luna, estrellas y mosquitos, con la canción: "Sale el sol por la mañana..." Hicimos un divertido taller de carnaval y con cartones y papel brillante entre todos hicimos los disfraces... y ¡oh sorpresa! Ese año ganamos por primera vez el PRIMER PREMIO del Carnaval de Zaragoza.
El Carnaval del año 86 preparamos un disfraz de gusano, y la gigantesca manzana que debía devorar... En 1987 se preparó una comparsa con motivos marinos. Posiblemente la comparsa más bonita de cuántas hayan desfilado. Al Rey Neptuno le seguían mejillones, gambas, ostras, medusas, ostras... Nos adjudicaron el tercer premio, pero resultó más divertido la confección de los trajes que el día del Carnaval.
El año 1989, con un diseño de Mario Piombi y el corte de Fernando Llarenas, se logra un traje espectacular, un disfraz ambientado en el traje de los Tuareg, llamado Fantasía del Desierto. Además se logra la comparsa más grande que nunca se había presentado en el Carnaval, 180 componentes. Ganamos el primer premio de nuevo. En el carnaval de 1990 nos disfrazamos de Geishas y Samuráis, saliendo casi 200 disfrazados, y volviendo a ganar el primer premio. El taller de Carnaval no interrumpe su trabajo y en 1991, y diseña un traje veneciano, azul, con una máscara dorada. Para alegría nuestra, volvemos a ganar el concurso.
En 1992 elegimos un traje de egipcios, de una costosa elaboración, con el que volvemos a lograr el primer premio. Nuestra comparsa sigue siendo de más de 150 componentes. Tras la Nochevieja del 92 se inicia el taller de Carnaval-93. Se elige un traje de fantasía, que es un antifaz. Para 1994 el traje elegido entre 5 es el Fantasía Negra. Un disfraz imitando los atuendos árabes, de negro y plata, con el que se ganó el segundo premio. Entre varias alternativas se elige el traje de Arlequín como disfraz para el Carnaval 97, con el que se logra de nuevo el primer premio.
En 1998 el Ayuntamiento, que no dedica nada al capítulo del Carnaval, retira su apoyo a esta celebración. Interpeñas, ante esa actitud, decide salir desfilando sin participar en concursos y totalmente de negro. El impacto ciudadano es importante.
Los últimos disfraces, merecedores de premio todos ellos, han sido de Dominó (1999), Drag Queen (2000), Sol (2001) y Veneciano (2003).

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